Lo miraba con suavidad, sin saber si era solo su impresión pero le parecía que el sueco estaba algo nervioso, notaba un par de líneas de expresión adornando su rostro, seguramente nadie más podría verlas pero por algún motivo sentía que así era.
-Es sencillo -explicó- solo debes colocar la casa donde mejor te parezca, explicándole a los alfar que es para ellos y que esperas que la acepten -le pasó la bolcita de regaliz- por último pones la ofrenda, tienes que decirles que es una ofrenda para ellos y que esperas que sea de su agrado, por supuesto, hay que traer después otras cosas -agregó, no debían ser descuidados en ese aspecto.
Guardó silencio, esperando saber si había sido claro o tenía alguna duda.
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