Ni siquiera hizo el esfuerzo por responder, prefirió seguir besándole, enredando sus dedos en sus cabellos, seguía sin profundizar, prefiriendo en ese momento tan solo la unión de sus labios y el suave movimiento que hacía intensificar las emociones. Aún no se sentía listo para intentar algo más profundo como hacía un rato, en ese momento se había puesto sumamente nervioso y si acaso el sueco volvía a intentarlo su cuerpo lo rechazaría, nunca había besado a nadie así que eso era ir demasiado deprisa.
Pero todo eso no pasaba en ese momento por su mente, en ese momento solo pensaba en Berwald, en sus fuertes manos que le sujetaban, en su cuerpo grande donde podía alojarse sin problemas, en su cabello entre sus dedos pero sobre todo en sus labios sobre los propios, transmitiéndole calor y seguridad, una seguridad que hace mucho que no sentía, desde que era niño y de pronto se había topado con la soledad al perder a su hermano, pero lo que sentía por Berwald distaba mucho de lo que sentía por Arvid, estando con Berwald sentía que podía enfrentar al mundo porqué el sueco lo protegería, quería tener sus brazos rodeándole todo el tiempo de ahora en adelante, como en ese momento que... ¿que habían estado haciendo antes de besarse? no lo recordaba... uhm... algo con madera... y pintura... a su nariz llegó el aroma de la madera, la pintura y el pegamento y entonces recordó que habían estado haciendo. Con un esfuerzo se separó apenas para poder hablar.
-La-la casita... -balbuceó sin abrir los ojos y, como si se tratara de un imán, sus labios volvieron a pegarse a él.
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